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CÓMO PROTEGERSE DE LOS INSECTOS
Cuando los insectos invaden casas o jardines
provocan serias molestias que hay que remediar de forma drástica. Los
insecticidas y remedios químicos suelen ser muy agresivos y, a menudo,
lo único que consiguen es contaminar el medio ambiente. Sin embargo, hay
remedios naturales más efectivos y duraderos.
PICADURA DE ABEJA
La picadura de abeja produce un dolor agudo difícil
de calmar. Si, además, la víctima es alérgica al veneno que inyecta el
aguijón hay que actuar con rapidez. En primer lugar, hay que extraer el
veneno presionando hacia fuera y estirando la piel. Una vez extraído se
debe limpiar la herida con abundante agua fría. Seguidamente se hace una
mezcla con pan, leche y miel que se aplica sobre la picadura
aplastándola con un tenedor. Gracias a este emplasto sencillo y natural
se evita la inflamación y se calma el dolor.
PLAGAS DE MOSQUITOS,
CUCARACHAS Y HORMIGAS
¿Qué hay que hacer para ahuyentar la molesta
invasión de mosquitos que se produce a veces en verano?
Si se pone en la ventana o se planta en el jardín
una maceta de albahaca se consigue que los mosquitos no se acerquen,
pues no soportan el aroma de esta planta.
Las cucarachas son muy resistentes a los
insecticidas químicos. Se dice que en caso de ataque nuclear, estos
pequeños animales podrían ser los únicos supervivientes. Ahuyentarlas,
no obstante, puede resultar sencillo gracias al laurel. El secreto está
en colocar laurel en todas las rendijas y agujeros por donde las
cucarachas puedan entrar.
Si las inofensivas hormigas invaden la casa,
llegando a crear auténticos hormigueros, bastará con colocar montoncitos
de espliego en aquellos lugares por donde suelen aparecer.
Así pues, la naturaleza es sabia, ofreciéndonos
remedios naturales para eliminar la presencia molesta de determinados
insectos de una forma no agresiva y respetuosa con el medio ambiente.
UN INSECTO EN EL OÍDO
Aunque parezca una situación extraña, a más de una
persona se le ha colado un insecto en el interior del oído. Si el
insecto está vivo probablemente no encontrará la salida, por lo que es
útil aproximar una vela encendida al oído para que éste divise la luz y
pueda salir. Si no es así, podemos probar cortando una fruta madura por
la mitad y pegando la pulpa a la oreja. El aroma dulce de la fruta
atraerá al insecto.
Si ambos métodos no Ñncionan, lo más probable es que
el insecto haya quedado atrapado en el cerumen del conducto auditivo. En
ese caso, hay que extraerlo con ayuda del aceite de oliva.
Introduciremos dos gotas de aceite en el oído y ladearemos la cabeza con
el oído hacia abajo para que salga tanto el aceite como el insecto.
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