ALIMENTACION

CRUDIVORA


 

BENEFICIOS DE LA ALIMENTACIÓN CRUDÍVORA

Deberíamos seguir a la naturaleza y no contrariarla: ella es la maestra” (Paracelso)

Cuando hablamos de alimentación crudívora nos referimos a todos aquellos alimentos que se pueden comer crudos y que, en realidad, son la mayoría: frutas, semillas de girasol, sésamo; frutos secos como las nueces; raíces como las zanahorias y remolachas; vegetales como el repollo, coliflor; brotes y ensaladas de hojas, tallos, flores de zapallo, etc.

Estos alimentos que no han sufrido modificaciones por la temperatura ejercen efectos muy benéficos sobre el organismo humano ya que mantienen intactas sus propiedades físico-químicas y nutricionales y son fuente de elementos esenciales para el mantenimiento de la salud, como es el caso de las vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales.

DIFERENCIAS ENTRE EL ALIMENTO

COCINADO

CRUDO

Produce leucocitosis postprandial Evita la leucocitosis
No tiene vida Es un alimento vivo
Pierde vitaminas Posee vitaminas
Pierde minerales Tiene minerales
Pierde esencias aromáticas Retiene las esencias aromáticas
Pierde la actividad enzimática Conserva la actividad enzimática
Difícil digestión Digestión más fácil
Consume energía vital Aumenta la energía vital
Produce sueño postprandial No lo produce
Inflama las mucosas y es mucógeno No es mucógeno
Aumenta las bacterias putrefaccientes en colon Elimina las bacterias putrefaccientes y genera una flora colónica favorable

Veamos algunos conceptos enumerados en el cuadro:

Leucocitosis postprandial: es el aumento anormal de los glóbulos blancos (leucocitos) luego de la ingesta de un alimento cocinado: esto significa que el organismo desconoce el alimento cocinado y reacciona frente a él como frente a un enemigo: se apresta a defenderlo; con el alimento crudo este aumento de glóbulos blancos no se produce, beneficiándose así el sistema inmunológico.

Que el alimento cocido no tiene vida es una verdad “de Perogrullo”porque todos sabemos que cualquier ser vivo sometido a las condiciones de cocción, muere.

Al cocinar se pierden en mayor o menor proporción varios nutrientes: vitaminas, minerales, esencias aromáticas; no es que se pierdan todos pero sí una buena parte de aquellos que son sensibles al calor (termolábiles) o de los que son solubles y pasan al líquido de coción (que se pueden recuperar), y de los que son volátiles (los aromas) que pasan al aire; la pérdida es mayor cuanto mayor es la temperatura y el tiempo de cocción.

Las esencias aromáticas son sustancias volátiles que normalmente va despidiendo el alimento (ese rico olorcito...!). Los aromas que son agradables a nuestro sentido del olfato, tienen acciones farmacológicas saludables para el organismo: aumentan la secreción de saliva (se me hace agua la boca...!) y la secreción de enzimas digestivas, aumentan la sensación de saciedad y permiten disminuir la cantidad de comida.

La actividad enzimática que se pierde al cocinar los alimentos es muy importante para la digestión. Entre estas enzimas se encuentran las que actúan en el catabolismo celular de los tejidos que forman el alimento. Muchas de ellas tienen la función de desintegrar las macromoléculas (proteínas, almidones, ácidos nucleicos) como también a otras más pequeñas (fosfolípidos, nucleótidos, polipéptidos) que hay en el alimento y que no pueden ser absorbidos por la mucosa del intestino sin esa modificación química. Esa función también la tienen las enzimas digestivas de nuestro organismo, con la ventaja de que las del vegetal son específicas para las moléculas que acompañan.

Contrariamente a la que se cree vulgarmente, los alimentos crudos son más fáciles de digerir que los cocidos por la presencia de las enzimas propias que vimos en el punto anterior.

La energía radiante o “aura” que tienen los alimentos crudos (como todos los seres vivos) también se pierde al cocinarlos.

La modorra postprandial se debe a los alimentos cocinados: cuando se consumen alimentos crudos desaparece esa sensación de letargo.

Muchos resfríos y otras manifestaciones de mucosas inflamadas que se atribuyen a factores climáticos: frío, lluvia, se deben en realidad a la capacidad de producir mucus de los alimentos cocidos, en especial a los refinados, farináceos, cráneos, chacinados, etc. Los alimentos crudos no sólo no producen mucosidad sino que pueden llegar a evitar la que producen los alimentos cocidos.

El tipo de bacterias que predomina en el intestino depende de la alimentación, ya que ésta determina el medio de vida que encontrará el microbio. La flora intestinal que genera el alimento crudo es muy favorable para nuestro organismo: ella sintetiza vitamina B12, aminoácidos y ácidos grasos esenciales, y además tienen la capacidad de digerir las fibras y extraer de ellas nutrientes como minerales, oligoelementos, vitaminas y otros.

Si buscamos en el diccionario, encontramos que la palabra “crudo” está asociada a conceptos negativos (“cruel, áspero, despiadado”;“aplicado a la fruta que no está en sazón”;“dícese de los alimentos difíciles de digerir”; “aplicado al tiempo muy frío y destemplado”): tal vez a eso se deba el rechazo hacia la alimentación crudívora.

En realidad, los alimentos en su estado natural, no se presentan crudos: la naturaleza, a través de los rayos solares los “cocina” hasta su punto justo para que puedan ser consumidos. Los alimentos naturales han sido perfectamente cocinados por el sol, el gran “cocinero”natural.

Por eso nuestro consejo es:

  • Que no falten frutas en la dieta, siempre lejos de las comidas principales
  • Que no falten las ensaladas crudas en las comidas principales;
  • Ingerir igual o mayor cantidad de alimento crudo que de cocinado;
  • Ingerir primero lo crudo y luego lo cocinado (o por lo menos juntos)

Aquellas personas que no toleren la alimentación cruda deben incorporarla en pequeñas cantidades y consultar con el profesional para hacerlo según sus condiciones personales.

 

 

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Dr. Domingo Pérez León

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